Siguiendo con el ciclo del color, esta vez la escena elegida pertenece a la película "Memorias de una Geisha" dirigida por Rob Marshall y basada en la novela de Arthur Golden. Es una escena que representa una fiesta japonesa, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, donde están los personajes protagonistas con el resto de personas.

Es una escena donde los colores, sobre todo, cálidos y vivos están presentes: la escena comienza con un primer plano de la protagonista, una geisha, donde su cara está pintada de color blanco, resalta el rojo de sus labios, y el azul claro del iris y el negro pintado de sus ojos.

Respecto a su vestuario, resaltan los colores pasteles como el rosa pálido de las flores que adornan su pelo  y el azul claro de su kimono, también resalta el rojo del cuello del kimono, de unos detalles del pelo y del obi, con el que se ata el kimono, el cual también está pintado con el color oro y el color blanco que está en ciertos detalles de su ropa y en el paraguas o, más bien, parasol. Respecto al vestuario del resto de las personas de la fiesta, está formado por colores claros y pasteles, de acuerdo a la escena, predominando el blanco, en concreto, entre las mujeres y, por el contrario, los hombres están vestidos con trajes negros, que refleja la elegancia, la fuerza, formalidad y riqueza.

Está desarrollada en un parque de una finca y están celebrando la fiesta anual de la floración, es un día típico de primavera, el sol brilla, llama la atención la variedad de verdes que se aprecian debido a todos los árboles que hay: más claros, si incide más la luz del sol en ellos y más oscuros, si es un sitio donde da la sombra, o según la naturaleza de cada tipo de árbol, césped o planta; amarillos y marrones, de los troncos de los árboles, al igual que los verdes, más oscuros y más claros según la incidencia del sol, también el marrón se ve en la barandilla del puente que hay sobre el lago en el cual  se aprecia el reflejo, lo que más resalta entre los verdes y marrones es el color blanco y rosa claro de los cerezos en flor.

Algo que llama la atención, es que se enfoca a dos pavos reales de  color azul, en este caso oscuro, verde, marrón y con detalles blancos, los colores mismos que se pueden ver en la escena.

El hecho de que todos los colores sean vivos, alegres y pasteles es un reflejo del ambiente que se está viviendo en la fiesta, un ambiente de felicidad, alegría, cordialidad, el hecho de  que todos los colores sean cálidos, exalta el efecto anímico que se pueda tener.

El simbolismo de los colores están en relación: el color verde refleja la frescura y la juventud de la protagonista, el rojo, el amor de la chica, el blanco que refleja la pureza y limpieza de la misma, el azul que refleja la tranquilidad y la serenidad y el color oro del obi de la chica que refleja la riqueza, el alto status que la joven va adquiriendo poco a poco con su profesión.

 

 

Escena elegida desde el minuto 1:46 al minuto 4:16

 Fuentes:

El color y la luz en el cine

El lenguaje del cine

 

POR: LAURA